3/26/2006

Presenta en la Fiesta Nacional del Teatro "La omisión de la familia Coleman" y trabaja dirigido por la Aleandro.
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UN CLASICO. Para Abril, Tolcachir estrenará un clásico, "Lisistrata". (Archivo)
Camilo Sánchez
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csanchez@clarin.com
A los 16 años, Claudio Tolcachir, que faltaba al colegio para escaparse a ver ensayos, que trasnochaba no en boliches sino en laboratorios teatrales, era ya, a esa edad incierta, asistente de Alejandra Boero. "Un día —recuerda— llegó una chica que yo conocía a una clase. Sabía que iba al Colegio Nacional, que tenía unos padres rígidos y que era muy exigida. Pasa a un ejercicio y Alejandra, que no la conocía, me dice en el oído: ¿Escuchás el llanto detrás del monólogo? ¿Escuchás la angustia de esa garganta que se cierra?. Acababa de conocerla y la describía a la perfección. Yo no me quería ir nunca de esas clases". En la edición XXI de la Fiesta Nacional del Teatro, la obra que ofrece este actor, maestro y director con sala propia es una de las más premiadas del año pasado, La omisión de la familia Coleman, un grupo que se esconde y mira para otro lado con el fin de seguir juntos, que deambula en una casa ausente de todo padre, de toda ley. Y sin dramas. "Por el esfuerzo que significa, por lo que sucede, cuando encaro una dirección me interesa especialmente la obra. Mi riesgo, esta vez, fue escribir, algo que nunca había hecho", dice. Los vaivenes de los Coleman suceden allí mismo, alrededor de la mesa donde Tolcachir se apresta a contar la génesis del espectáculo, junto al primer cigarrillo de la tarde. "Hubo muchos puntos de partida. Conocía el grupo de actores, sabía con quiénes quería trabajar. Y había también desafíos para los actores: que trabajaran personajes distintos, quería imágenes de ellos transformados. Y apareció una familia".Tolcachir tira un concepto tras otro y hay que seguirlo. Dice que tenía de los personajes apenas algún indicio, casi —podría decirse— un prejuicio. "Conocer a un personaje no es distinto a conocer a una persona: están las ideas previas que a veces impiden mirar claro", apunta. Nada ingenuo, tiró en aquellos primeros ensayos dos consignas que sólo pueden surgir en alguien que entiende algo de lo que pasa en el mundo. "Les pedí —recuerda— que se quedaran en la casa, que permanecieran, sin forzar nada. Que estuvieran, nada más. Y algo más: nadie debía tener claro qué lugar ocupaba en esa familia". Estar en una casa sin saber qué hacer y no saber qué lugar se ocupa en ese organigrama amable y feroz: cualquier similitud con la realidad no parece ser pura coincidencia. "Quería un desarrollo de la historia, no tenía que ser una familia cuyo drama pudiera decirse en una sola línea", explica. Un segundo cigarrillo y una confesión: Tolcachir casi no fuma pero no todos los días hay que recapitular una obra. "Yo me acostumbré a trabajar con los límites. Y me di cuenta que necesito límites para poder crear: en este caso, ésta sala, éstos actores. Toda mi generación se ha acostumbrado a trabajar sobre la nada, sobre los límites", dice. Trabajar es lo que no ha dejado de hacer Tolcachir. En estos días, también sube a escena, como actor, en Cinco mujeres con el mismo vestido, dirigido por Norma Aleandro. "Me interesaba —reconoce— verla dirigir. Ella tiene una cabeza, para la vida y el teatro, llamativamente abierta. Cuando alguien tiene algo parecido a una sentencia, ella trata de abrirla". También trabajó con Daniel Veronese, en El hombre que se ahoga: "supe se podía dejar afuera todo lo que era convención, que lo mínimo podía provocar muchísimo en el espectador". Y con Carlos Gandolfo en En casa/ en Kabul: "un mago con tus estados como actor que podía ir al fondo de lo que vos ni siquiera sabías que tenías para dar".Dice, a los 30, que va a parar un poco, pero después de abril. Entonces, estrenará un clásico, Lisistrata, ahí, en Timbre 4, ese teatro que invade su casa. "Es una comedia sobre la guerra. Vi una foto de una mujer —las mujeres, al final son la que llevan adelante las cosas— barriendo una casa en ruinas en medio de un bombardeo. Creo que vamos a hablar un poco de eso".
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